Ayer domingo hubo una fiesta de disfraces por todo Madrid.
Los invitados ya salían de casa disfrazados. A unos se les veía por el metro con sus pantaloncitos e incluso los más animados llegaban a la fiesta corriendo directamente.
Aquello empezó a las 9.45 de la mañana y a la mayoría no le importo madrugar dos horas más para estar completamente a tono en el evento.
Tampoco a nadie le importó que las calles se llenaran de sobrecitos de gel calienta-músculos ni botes de glucosa ni botellas de agua.
Tampoco a los agentes de trafico les importo estar trabajando para estos juerguistas y los del 112 no dejaron de estas ahí preparados en cada esquina y con sus bicicletas para cualquier intervención.
El caso es, que tampoco a la gente que nos miraba pasar le importaba; es más, incluso aplaudían.
Los mejores disfrazados de la fiesta fueron los primeros en llegar: los negritos keniatas. Admirable.
Y es que por una experiencia así, por las ganas de superación y esfuerzo que ayer se acumularon, todo esta permitido (o casi todo).
Enhorabuena a todos las ½ maratonianos y gracias a quienes hicieron aquello más fácil.
Monday, April 03, 2006
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